jueves, enero 28
Soy la chica más feliz del mundo, casi.
Tengo un desborde de emociones increíbles quiero llorar y cagarme de la risa al mismo tiempo. Estoy a punto de explotar por no decir cosas que tendría que haber dicho hace rato, cuando me empezaba a dar cuenta de que las cosas no iban para más. Puede ser que la distancia nos haga suceptibles a todos, no haga sentirnos diferentes, entonces tengamos que refugiarnos en lo que creemos de una persona para no mandar todo a la mierda. Le juro que no tengo idea, quiero volver a Capital y tratar de arreglar un poco mi vida, ver como de verdad son las cosas para tranquilizarme y saber, o por lo menos creer, que no es todo como yo pienso. Es más ni siquiera tengo ganas de escribir del tema.
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