martes, marzo 23

Olvido, olvido, OL VI DO

Una vez le confesé a alguien que tenía miedo, miedo a olvidar, miedo a que una persona se olvide de lo importante que fue otra en su vida, miedo de que mi papá se olvide de mi mamá, miedo a que no piense y lo poco vivo que queda en su recuerdo se le espiante y no lo pueda recuperar. Esa persona me dijo que uno puede elegir no pensar en alguien, pero no pensar en alguien no significa que haya que olvidar. Yo le respondí que es muy fácil no pensar en una persona que sabemos que vamos a volver a ver, que vamos a volver a sentir; pero que cuando elegimos no pensar en alguien que ya no está es un pasaje directo al olvido, porque de a poco perdemos detalles, perdemos olores, sonidos, momentos. No me supieron contestar y la charla quedó archivada como otras tantas. Hoy nosé si mi papá se acuerda de mi mamá o si todavia guarda algo de ella o la llora cuando la extraña, pero yo no la olvido y aunque a veces no lo sienta, sé que vive conmigo.

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